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  • Almudena

¿Te gusta brillar por fuera o iluminar desde dentro?

Actualizado: 17 de abr de 2018



Toda persona tiene dos partes:

la esencia y la personalidad



La esencia, como su nombre bien dice, es lo “esencial” de una persona, lo que es genuina y auténticamente suyo: la creatividad, el entusiasmo, la gratitud, la aceptación, la armonía... todas esas cualidades inmateriales que se expresan en cada ser de forma diferente y única. La esencia es el contenido, el fondo, el interior de donde emana todo.



La personalidad es lo que no es “suyo”, lo aprendido de fuera, bien sea a través de la educación, de la experiencia o de la imitación... todo lo que el mundo exterior ha provocado en su forma particular de percibir la realidad: los pensamientos, sentimientos, palabras y sensaciones que han quedado grabados en su memoria asociativa. Todo esto constituye su personalidad, su ego, una forma o identidad concreta que se muestra hacia fuera.


Un niño pequeño aún no ha desarrollado su personalidad. Es lo que realmente es, en esencia. Sus deseos, sus gustos, lo que quiere y lo que no, un niño se expresa tal y como es, sin máscara. Pero tan pronto como comienza lo que comúnmente conocemos como “educación”, el niño comienza a desarrollar una personalidad, una identidad que le permite adaptarse a su entorno y sobrevivir en él.

La esencia es lo que somos, antes de comenzar a hacer algo distinto para ser aceptados y valorados por el mundo exterior.

Nuestra máscara es como si nos enfundáramos un traje que poco a poco se va fusionando con nuestra piel, nos identificamos con él, nos sentimos desnudos y desprotegidos sin ese traje, tanto que creemos que no podremos sobrevivir si nos lo quitan.


Y así ha sido, ese traje nos ha protegido desde niños pero... ¿y si se nos ha quedado pequeño y ni siquiera nos hemos dado cuenta? A veces un pequeño detalle, por mínimo que parezca, hace que empecemos a sentir que nos aprietan las costuras, que la cremallera no cierra o que nos está empezando a picar la piel pero... ¿Qué solemos hacer entonces?


Un niño protestaría enseguida, se lo quitaría sin ningún tipo de pudor. Pero nosotros, los adultos, nos hemos ido olvidando de escuchar a nuestro cuerpo, que es el único que está en el momento presente. Y en su lugar, hemos sido entrenados para escuchar a nuestra mente y a todos sus consejeros... y tratamos de justificar lo que siente el cuerpo de manera genuina.

Cada vez que no escuchamos a nuestro cuerpo, añadimos más y más capas a la cebolla, estando cada vez más desconectados del núcleo, de nuestra esencia.

Cuanto más nos desconectamos de lo que realmente somos, más posibilidades tiene el ego de tomar el mando; y lo toma, nutriéndose constantemente de la peor droga que existe: el juicio. Hacia nosotros mismos y hacia todo lo que nos rodea.


Queremos que las cosas o las personas sean diferentes de cómo son, nos juzgamos continuamente por lo que hacemos, por lo que no hacemos o por lo que podríamos haber hecho. Así, no disfrutamos del milagro que nos ofrece cada instante, instante que NO se va a repetir.


Cuando intentamos cambiar a las personas no nos permitimos descubrir lo genuino que éstas pueden aportarnos, centrados todo el tiempo en que sean o actúen como nosotros queremos… cuando no hay nada más aburrido que vivir en un mundo lleno de clones…


Por definición, egoísta es aquel que tiene un "inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás". Cuando alguien no antepone las necesidades o las demandas de los demás a las suyas propias, frecuentemente se le considera egoísta...

Cuando hacemos responsable a alguien de nuestro estado y exigimos que nos atienda a nosotros antes de atenderse a sí mism@... ¿Quién es el egoísta?

El mayor acto de no egoísmo que puedes tener con alguien es ocuparte de ti y de tus necesidades, y no exigir a nadie que cuide de ti por encima de si mism@.


Si no te ocupas de ti... ¿Cómo crees que vas a ocuparte de los demás? Te aseguro que no lo vas a hacer de forma altruista...


Cuando tengas dudas de si estás actuando o no desde el ego... tómate un momento para reflexionar lo siguiente:

  • Si en tu discurso estás involucrando a alguien más aparte de ti mism@, no es tu esencia la que se está manifestando. Cuando crees que tu estado de ánimo depende de algo de fuera, ya sea una persona o cualquier situación externa a ti, es tu ego el que está hablando por ti.

Los hechos son neutros, mientras que la interpretación de los mismos es infinita. Tu única responsabilidad es cómo manejas lo que te está afectando.
  • La personalidad reacciona siempre de forma instintiva (hacia fuera o hacia dentro), es como un caballo salvaje que se te escapa y parece imposible de domar. Sin embargo, el lenguaje de la esencia es la intuición: es algo que te viene de repente, que no analizas y que sientes que tienes que hacer, y lo haces sin dilación.

El ego se apodera de ti y libera químicos a tu cuerpo, generando estados emocionales extremos. Desde tu esencia sientes armonía y equilibrio.
  • Si no tuvieras necesidad (económica, de sentir protección, amor o valoración externa...) o miedo (al conflicto, a la crítica, a sentirte culpable, a la soledad...) ¿seguirías haciendo lo que estás haciendo? Si la respuesta es NO... Pregúntate qué haces simplemente porque te encanta, sin ninguna finalidad u objetivo.

La única función del ego es la supervivencia, mientras que la esencia es puramente creadora.
  • ¿Cómo te encuentras con esta actividad? si habitualmente te sientes cansado, te da pereza o te pones recompensas para motivarte... estás actuando desde el esfuerzo, para obtener un resultado. Si lo que haces te da energía y te revitaliza, es tu esencia.

La idea de "tener poco tiempo" es solo un error de percepción (todos tenemos el mismo), lo que realmente queremos es energía, y esa energía te la da la conexión con tu esencia.

El brillo hacia fuera es efímero, es un adorno, es una máscara. No hay mayor luz que la que emana desde tu esencia, la que ya eres desde dentro. Todo esfuerzo que hagas hacia fuera está mostrando lo que NO eres, será de corto alcance y siempre a costa de tu energía vital.


Recuerda... "LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

El Principito

(Antoine de Saint-Exupéry)


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