Buscar
  • Almudena

¿Desde dónde gestionas los conflictos? Encuentra las 7 diferencias


"Las personas no son lo que piensan que son, solo creen serlo".

Imagen de "EL GUERRERO PACÍFICO", dirigida por Victor Salva (2006).


Como bien muestra esta película, las verdaderas batallas se libran en el interior, sea cual sea la situación que esté ocurriendo ante nosotros, siempre tiene que ver con nosotros. ¿Por qué? Porque lo que contemplamos fuera, es un vivo reflejo de lo que llevamos dentro.

Pude comprobarlo claramente hace un par de días, mientras iba en mi coche con un compañero. Siguiendo las indicaciones (lentas) de mi navegador, tomé apresuradamente una salida en la autopista y, de repente, ví a un motorista a punto de empotrarse contra mi coche. En cuestión de segundos, lo tenía pegado a mi ventanilla lanzando toda clase de insultos y amenazas.


Me alteré mucho, bajé la ventanilla y nos enzarzamos en una tremenda discusión en plena carretera. La situación se complicó hasta un punto en que el motorista, que parecía salido de la película “El diablo sobre ruedas” (Spielberg, 1971) comenzó a perseguirme, totalmente fuera de sí, hasta que decidí afrontar directamente lo que estaba sucediendo.

El conflicto estaba ahí y no iba a dejarme libre. No podía escapar, no de él, no de la situación, sino de mi misma.

Salí de la autopista, paré el coche y bajé la ventanilla, él bajo de la moto y continuó gritando mientras afirmaba que no me mataba porque era mujer. Yo tenía varias opciones: reaccionar de nuevo, quedarme callada y aguantar (algo que no va mucho conmigo), o ser capaz de conectar conmigo en ese momento de máxima tensión y, desde ahí, dirigir mi acción.


En realidad, ya había elegido antes la tercera opción, y por eso pude parar, porque cuando la ira te domina es muy difícil ponerle freno. Le pedí disculpas sinceras por haberle cerrado el paso y poner en peligro su vida. Aunque no fue intencionadamente, sí era mi responsabilidad reconocer mi error y gestionar las emociones que se activaron en mí.


Él no aceptó las disculpas ni se calmó, pero yo ya no estaba conectada con mi ira. Y por eso él se marchó, encontrando rápidamente otra diana a la que disparar, otra que reaccionara a su ira como yo había hecho mientras conducía. Pero esa ya no es mi historia.

Esta persona tenía la misma capacidad que yo para parar. La diferencia entre él y yo, en ese hecho concreto, es que yo fui consciente de mi ira, no la negué ni la evité, pero dejé de alimentarla y permití que se marchara, como ese motorista.

No es lo mismo sentir ira que ser una persona iracunda, pero a menudo nos identificamos tanto con nuestras emociones que creemos que somos lo que sentimos. Olvidamos que las emociones son transitorias y necesitamos descargarlas fuera, en ese momento estamos desconectados de nuestro interior y aferrados a nuestro ego, a nuestra personalidad.


Desde esta experiencia quiero compartir contigo 7 diferencias para discernir desde dónde actuamos en situaciones de conflicto (o en otras), dominados por nuestro ego o conectados con nuestra esencia:

  1. La personalidad reacciona siempre hacia fuera: siempre hay una persona o situación externa culpable de cómo me estoy sintiendo. Desde la esencia, los hechos son neutros, es mi interpretación de la realidad lo que dispara en mí una emoción.

  2. La personalidad pone fuera el foco de lo que siente dentro. Desde la esencia, eres consciente de que lo que te sucede fuera es el más fiel espejo de lo que hay dentro de ti: reaccionas con ira ante un conflicto porque se ha activado la ira que tienes dentro.

  3. La personalidad quiere controlar la situación y "tener la razón". Desde tu esencia sabes que no puedes controlar nada, ni dentro ni fuera de ti. Sólo puedes ser consciente de las emociones que se te han disparado en ese momento y permitir que estén sin identificarte con ellas. Ten la certeza de que, tal y como vinieron, se irán.

  4. La personalidad dirige sus acciones buscando un resultado, mientras que las acciones que vienen de tu esencia llegan de repente, sin estrategia o premeditación para lograr algo en particular, salen solas y sin esfuerzo.

  5. La personalidad se alimenta del pasado o del futuro. Es difícil mantener un estado colérico si dejas de pensar en lo que alguien te ha hecho (pasado) o en lo que vas a hacer "en nombre de la justicia" (futuro). La esencia solo se expresa en el presente.

  6. La personalidad se compara y se divide, considerando que es o que hace las cosas mejor o peor que el otro. Desde la esencia no existe la comparación: las cosas y las personas simplemente SON, y desde ahí, actúan como pueden en ese momento.

  7. La personalidad busca apoyo y reconocimiento en los demás, especialmente en momentos difíciles, y se frustra cuando no lo obtiene. Desde la esencia, puedes ver la grandeza de haber podido conectar con tu interior y "vaciarte" de esa emoción por ti mism@, sin pedir o exigir la ayuda o la aprobación de nadie. Esa situación está ahí para ti, y la responsabilidad de gestionarla es tuya, de nadie más.

La esencia es lo que somos antes de ser condicionados a ser algo distinto, y es entonces cuando se desarrolla nuestra personalidad. La personalidad HACE para brillar y desde ahí, cree ser algo que no es. La esencia ilumina por sí misma porque ES, y desde ahí, nace la acción genuina y fluida.

Algunas personas se identifican más con su parte guerrera, otras con su parte pacífica, pero ambas partes residen en nuestro interior. No eres guerrero o eres pacífico, y a la vez eres los dos. Simplemente son estados, estados transitorios, como las emociones.

Desde la esencia lo eres todo, la personalidad te ata a un estado, te lo crees y lo creas.

Muchas gracias por vuestra atención ¡nos encontramos la próxima semana!



229 vistas7 comentarios
ContÁctAME

​Tel: +34 649 539 063​

info@almudenagalancoach.com

  • Negro del icono de Instagram
  • Black Facebook Icon
  • Black YouTube Icon
  • Icono negro LinkedIn
  • Black Twitter Icon

© 2017 Almudena Galán Martínez

Nombre *

Email *

Asunto *

Mensaje