Buscar
  • Almudena

5 Reflexiones para conectar con tu auténtico YO

Actualizado: 20 de feb de 2018


Imagen de "CINEMA PARADISO" de Giuseppe Tornatore (1988). Gran película.

Por la ilusión, la inocencia y la autenticidad que muestran magistralmente sus personajes.


Siempre me gustaron las pelis en Versión Original. En un principio creí que era un intento por mejorar mi inglés, pero de repente me descubrí viendo películas en cualquier idioma, no me importaba cuál, siempre y cuando fuera el original.


Ser aficionada a este tipo de cine, alejado de las grandes superproducciones comerciales que todos hemos visto, me fue trayendo poco a poco cada vez menos compañía dispuesta a ver estas películas de las que apenas se oía hablar, con finales abiertos y no necesariamente felices, narrativas poco o nada convencionales, personajes profundos y complejos, idioma incomprensible y un largo etcétera de peros que solía terminar en un sí condicionado del tipo... “Sí, vamos al cine, pero no a ver una de esas pelis raras que a ti te gustan”.

Por lo que un buen día me decidí a hacer algo que había intentado muchas veces y que siempre acababa postergando: ir al cine sola. Sí, puede parecer algo muy simple, como todo lo que ya se ha hecho una o más veces, pero a mí me costaba horrores hasta ese fantástico día que recuerdo perfectamente.


Un lunes cualquiera, después de trabajar me fui, directa y sin pensarlo, a la calle Martín de los Heros en el centro de Madrid, una golosina para los amantes del séptimo arte, entré en uno de sus cines y le dije a la taquillera que me recomendara una de las películas. Y allí estaba yo, prácticamente sola en una sala no demasiado grande, viendo “Los limoneros”, sencilla película israelí que, como casi todas las grandes historias, llega al corazón de sus espectadores a través de una historia cotidiana.


Ese lunes se convirtió en el primero de los muchos en que fui a este mismo cine a ver pequeñas grandes historias, sola, disfrutando del cine como no había imaginado antes.

Lo más curioso es que, al poco tiempo de compartir con amigos, compañeros y conocidos mis divertidos lunes de cine después de trabajar, algunos de los más reacios a ir al cine (y a casi cualquier sitio) solos, comenzaron a aficionarse a tener sus tardes de cine. Y aquí viene la parte interesante: el denominador común entre las personas que se resistían a ver ese tipo de pelis conmigo (y mucho menos solas) y las que se animaron a seguir mi costumbre de disfrutar del cine sin tener que convencer a nadie para que te acompañe, era YO MISMA.


Yo no veía las películas en versión original para aprender idiomas, ni veía cine independiente para marcar una diferencia sobre las masas que disfrutan del cine comercial (del que yo también disfruto). Yo veía las pelis en V.O porque para mí eran auténticas al 100%, no a medias. La interpretación, perfectamente unida a la voz original de cada uno de los personajes, su tono y timbre de voz, su particular forma de reír y llorar… todo el conjunto muestra, de forma genuina y particular, la esencia contenida en cada uno de los personajes.

“La autenticidad que yo buscaba en el cine, en realidad estaba reflejando mi deseo por descubrir mi auténtico YO, mi esencia, para ser reconocida y expresada al mundo de manera única y original”.

Desde este “darme cuenta”, quiero compartir contigo estas reflexiones que siempre tengo presentes en mi camino:

  1. Las acciones que proceden de tu esencia, las auténticas, salen sin esfuerzo ni obligación, no hay un “tengo que…” o un “debería de…”. Sigue tu guía interior, y solo desde ahí, la acción saldrá de forma fácil y fluida.

  2. Encuentra en ti la mejor compañía. No existe tal cosa como estar o hacer las cosas sol@, porque siempre estás contigo y TÚ eres la persona más importante de tu vida. Desde ahí, sorprendentemente, la compañía externa aparece cuando no la buscas.

  3. No intentes convencer a nadie de nada. Es una clara muestra de que tu no estás suficientemente convencido de ello. Lo que realmente influye e inspira a los demás es la emoción que transmites cuando eres auténtico.

  4. Solo cuando reconoces y conectas con tu auténtico YO, puedes reconocer la autenticidad en los que te rodean. Cuando muestras al mundo tu verdadera esencia, el mundo te devuelve lo mismo, expresado de múltiples e irrepetibles formas.

  5. Cuando llega tu momento, lo sabes. No fuerces tus tiempos de aprendizaje, ni luches contra tus miedos. Acepta que todo llega cuando estás preparado para ello, en el momento preciso, ni antes ni después. Simplemente, confía.

La esencia contiene potencialmente todas las posibilidades, de tu esencia nace tu forma particular de adaptarte al mundo y de sobrevivir en él. Lo cual marca una gran diferencia entre dos conceptos inherentes al ser humano: esencia vs. personalidad, que será el tema principal de mi próximo post.


Muchas gracias por vuestro tiempo ¡Nos vemos muy pronto!

260 vistas6 comentarios
ContÁctAME

​Tel: +34 649 539 063​

info@almudenagalancoach.com

  • Negro del icono de Instagram
  • Black Facebook Icon
  • Black YouTube Icon
  • Icono negro LinkedIn
  • Black Twitter Icon

© 2017 Almudena Galán Martínez